No sin mi colutorio

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Los enjuagues bucales son fundamentales para lograr una buena higiene bucal ya que complementan la acción de la pasta dentífrica y son capaces de alcanzar zonas de la boca a las que tu cepillo no llega.    

No es un invento moderno: los colutorios funcionan. Su historia tiene más de 100 años —los antisépticos bucales se empezaron a vender a principios del siglo XIX—, aunque, en realidad, las civilizaciones precolombinas ya hacían enjuagues con infusiones de plantas medicinales para cuidar de sus dientes. Incluso el médico griego Hipócrates recomendaba a sus pacientes hacer enjuagues con sal, polvo de alumbre (un mineral con capacidades bactericidas) y vinagre. Así que no, los colutorios no son un invento moderno vacío de sentido, sino que son el resultado de la búsqueda de soluciones para problemas de salud bucodental.

¿Para qué sirve realmente el colutorio?

Los colutorios son soluciones líquidas, acuosas o hidroalcohólicas, que contienen principios activos similares a los de los dentífricos. Su función principal: complementar la labor que hace el cepillado, pero de una forma más específica.

Los colutorios, al ser líquidos, llegan a zonas de la boca que los filamentos de los cepillos no pueden alcanzar. Algunos son excelentes antisépticos bucales que ayudan al control y la prevención de enfermedades o trastornos orales como la caries, la gingivitis, la halitosis, o incluso las aftas bucales. Otros pueden ayudarnos a mejorar algunas situaciones bucales como la sensibilidad dental, la boca seca o ayudar a mantener los dientes más blancos. Entonces ¿cuál es el mejor colutorio? El que cubra las necesidades del consumidor como prevención, complemento o solución específica para el problema bucal que se quiera tratar.

Recomendaciones para un buen enjuague bucal

La técnica perfecta para un buen enjuague bucal es sencilla, por lo general: 30 segundos de gárgaras con 15 mililitros de colutorio. Sin embargo, es importante seguir las recomendaciones de cada colutorio ya que puede variar según el producto utilizado. Después de escupirlo, hay que evitar enjuagarse la boca con agua o ingerir alimentos durante al menos treinta minutos, para permitir que realice su función por ejemplo antibacteriana.

También es importante no diluirlo en agua antes de emplearlo, asegurarte que el colutorio que utilizas es sin alcohol para evitar que reseque las mucosas. Pero lo más importante es recordar que el enjuague bucal no es un sustituto del cepillado dental, sino un complemento.