Vuelta a los orígenes

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Imagina tu primer día de trabajo. De camino a la oficina intentas pensar en cómo va a ser el primer encuentro con tus nuevos jefes y compañeros, cómo será el ambiente, si tu vestimenta es la correcta y si has metido todo lo necesario en el maletín.

Llegas con las pilas cargadas y con la idea de dar una buena impresión entre tus colegas. Accedes al edificio, entras en el ascensor con otros  trabajadores y cada uno pulsáis el botón de vuestra planta. Llegas a la tuya y te haces hueco entre el gentío para poner rumbo a tu mesa.

Piensas en tu nuevo ordenador, tu nuevo teléfono y tu nueva impresora, que te están esperando a 10 metros, y en el duro día de trabajo que les espera (aunque sean máquinas y no tengan sentimientos).

Pasas por delante de 2 compañeros, les das el “buenos días”, abres la puerta y… todo aquello que habías imaginado ha desaparecido. Sobre tu mesa solo hay un lápiz y hojas sueltas.

¿Qué haces ahora sin tecnología? ¿Sin Internet?

Pues esto más o menos es lo que les ha pasado a los participantes del reality show inglés Time machine chefs, un programa que pone a prueba a los cocineros del presente y del futuro con los medios disponibles en el siglo XV.

No hay fuego, ni luz, ni agua, ni ninguno de los aparatos tecnológicos que se han hecho un hueco en la cocina moderna y que a día de hoy parecen insustituibles.

El objetivo del concurso es que los participantes lleguen “a ejecutar una obra de arte culinaria” y a ganar el título honorífico de “mejor cocinero de la historia”, que les otorgará un jurado compuesto por la chef privada de famosos y escritora Silvena Rowe, la escritora sobre gastronomía y cocinera Nancy Silverton y Dave Arnold, del French Culinary Institute de Nueva York.

¿Te atreverías a probar lo mismo y olvidarte de todos los artilugios que tienes en la cocina de tu casa?