Verano y salud bucal: mantener tratamientos de larga duración

El verano puede suponer la excusa perfecta para saltarse algunas rutinas que hemos llevado fácilmente durante todo el año. Sobre todo cuando hablamos de higiene bucal, el hecho de pasar tiempo fuera de casa puede hacer que no mantengamos ni la frecuencia ni el tiempo que destinamos a lavarnos los dientes.

A final del verano pueden aparecer caries o gingivitis o que se agrave nuestra sensibilidad dental, aunque no son los únicos problemas que pueden surgir. Cuando seguimos un tratamiento de larga duración, cómo la ortodoncia o el uso de férulas de descarga o relajación, puede pasar que en verano relajemos nuestros hábitos de uso o cuidado, empeorando nuestra salud bucal.

Durante épocas de verano, cuando tenemos que irnos de viaje suenan frases como: “Me da vergüenza ponerme la férula con mis amigos”, “Total por una semana”, “Ahora estoy de vacaciones, cuando vuelva al trabajo, vuelvo a la ortodoncia”.

Bajo estas excusas, muchas veces interrumpimos tratamientos de salud bucal con la excusa de no estar en casa. No utilizar aparatos como férulas de descarga o no cuidar de la ortodoncia, implica parar un tratamiento haciendo que éste se alargue o, incluso, se complique.

Además, el hecho de estar más horas fuera de casa puede hacer que descuidemos nuestra higiene bucal durante el día y esto implique el desarrollo de otras enfermedades bucales como las caries o la gingivitis.

¿Cómo solucionarlo?

Sea verano o no, tratamientos de larga duración como el uso de una férula de relajación o la ortodoncia no deben descuidarse por vacaciones. No se trata de una obligación de la que descansar, sino de procesos específicos para mejorar nuestra salud. Así que siempre que durmamos fuera de casa, es recomendable llevar la férula u ortodoncia con nosotros.

Cuando utilizamos alguno de estos aparatos es importante extremar las medidas de higiene bucal para evitar otro tipo de complicaciones como caries o gingivits. De modo que aunque pasemos más tiempo fuera de casa, nuestras rutinas de higiene bucal deben ser las mismas: 2 minutos, 3 veces al día, con los cepillos de dientes y pastas de dientes adecuados.