Una sonrisa a juego con tus uñas

Uñas Y Dientes

En realidad poco importaba lo que estuviera pasando en aquel instante, porque para María morderse las uñas ya se había convertido en un acto reflejo. En el pasado era un síntoma de nerviosismo y solo empezaba a mordisquear para calmarse en momentos de tensión, pero con el tiempo había perdido ese significado.

Lo hacía sin parar, a todas horas y en cualquier lugar. ¿Que tiene un rato libre? Se muerde las uñas. ¿Qué se aburre? Pues también. Para ella, los meses de invierno eran un auténtico suplicio porque debía elegir entre ponerse los guantes para no pasar frío o morderse las uñas. Bueno, en realidad no era una decisión difícil, porque la opción de morderse las uñas siempre ganaba por goleada.

María era consciente del daño que podía estar haciendo a sus dedos, pero lo que no se imaginaba es que al mismo tiempo también se lo estaba haciendo a sus labios, dientes y encías. Pero claro, nunca se había parado a pensar en la cantidad de horas que había invertido en morderse las uñas y el desgaste que esto suponía para los dientes incisivos centrales superiores, las llamadas paletas, que son fundamentales para que la sonrisa tenga una buena apariencia.

Ahora era el momento de pensar en cómo dejar de morderse las uñas y para ello, María estuvo reflexionando durante un largo rato mientras seguía mordisqueando hasta que descubrió una solución rápida y fácil: un pintauñas que sabe mal, pero verdaderamente mal.

Y así empezó a pintarse, y así dejó de comerse las uñas, y así volvió a tener unas manos bonitas, y así paró de maltratar su boca. Y una vez decidida a cuidar su higiene bucodental más que nunca, también decidió empezar a usar un colutorio y una pasta de dientes blanqueadora. “Ahora que tengo unas uñas bonitas, voy a lucir también sonrisa”, pensó para sí misma. Y ahora María, tiene dos normas que nunca se salta: lavarse los dientes durante 2 minutos 3 veces al día y pintarse las uñas.