Toma el sol, tus dientes te lo agradecerán

Al sol le debemos la vida. En sentido literal, porque sin él no habría vida en la Tierra y también metafórico, porque nos da la vida, tumbarse al sol después de un refrescante baño en cualquier playa o piscina le da vida a cualquiera.

Tomar el sol, además de ponernos morenos, tiene múltiples beneficios para la salud, aunque eso sí, tomarlo en exceso y sin protección puede conllevar problemas graves para nuestra piel. La energía que proporciona el sol mejora nuestro estado de ánimo y refuerza nuestras defensas. Pero esto es algo que, quien más y quien menos, todos conocíamos. Lo que quizás sí te sorprenda es que tomar el sol es beneficioso para nuestros dientes, si bien es cierto que de forma indirecta y por si acaso, aclaramos que sin necesidad de tomar el sol con la boca abierta.

El sol ayuda a fortalecer nuestros dientes y huesos gracias a la vitamina D. Esta vitamina no se encuentra en muchos alimentos que ingerimos, por este motivo el sol juega un papel importante, ya que a través de la piel conseguimos sintetizarla. La vitamina D tiene una importante función en nuestro organismo, al ser la encargada de la mineralización y absorción del calcio y el fósforo que forman y dan consistencia a huesos y dientes.

Con 15 minutos de sol al día, con la protección solar adecuada, la piel ya es capaz de producir esta vitamina. A pesar de que el sol ayuda a cuidar tus dientes, no descuides tu higiene bucodental diaria, ya que el cepillado es tu mejor aliado para prevenir la caries, gingivitis y otras molestias bucales. De modo que, aunque en verano pases más tiempo fuera de casa, no olvides llevar contigo tu cepillo de dientes.

 

 

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