¿Tiene algo que pueda interesarme?

Salgo de casa temprano con mi sentido del olfato agudizado por esos cafés mañaneros humeantes en vasos térmicos blancos con fajas marrones de papel reciclado que todo el mundo lleva por la calle. Será una obsesión cafetil, pero mi boca suplica por saborear uno de esos. Así es ella: hay las que prefieren un té o un simple vaso de agua, pero la mía es de café, de eso no hay duda.

Llego a mi cafetería habitual dispuesto a gastarme los 2,5 € del desayuno cuando, ante mi sorpresa y la de alguno de los habituales, descubro que los dueños se han cogido 10 días de vacaciones en pleno mes de noviembre. Y nosotros sin nuestra dosis de cafeína. Me indigno. “Cómo pueden hacer esto, sin avisar, a primera hora de la mañana de un lunes… Vaya forma de empezar la semana”, pienso en voz alta.

Aunque sigo mirando desesperadamente el interior de la cafetería “por si se trata de un malentendido….”, acabo por apartar la vista bruscamente. Mis ojos se encuentran en su camino un gran letrero azul en el que se puede leer perfectamente Winnipeg Free Press News Café.

¿Free Press? ¿News? ¿Café? ¿Por qué no he venido aquí antes? ¡Es la panacea para cualquier madrugador devorador de noticias frescas!

Me siento en una mesa apartada y un amable camarero se acerca para tomarme nota. “Buenos días, ¿qué desea?”, me pregunta sonriente. “Un café solo y una tostada, por favor”, respondo sin pensar.

Cuando me dispongo a abrir el periódico y echar una pequeña ojeada me doy cuenta de que el camarero todavía sigue de pie a un metro de mi mesa. Levanto despacio la vista y me quedo mirándolo estupefacto. El chico, joven y corpulento, me mira fijamente y me dice “¿y usted no tiene nada para mí?”.

Tarda un segundo en comenzar a reírse a carcajada limpia. “Es una broma caballero. Nunca lo había visto por aquí y quizá no sepa que esta cafetería pertenece a un periódico. Aquí trabajan camareros, pero también periodistas, como yo. Y parte de la redacción online está en el propio restaurante. Es una forma de estar más cerca de lo que ocurre en la calle. Así podemos saber de primera mano qué le interesa a la gente, que les gustaría que cambiara en nuestro periódico e incluso, de vez en cuando, algún cliente nos da alguna exclusiva que aprovechamos para nuestra publicación. Aquí nos citamos con los protagonistas de nuestras entrevistas y también sirve como comedor de la empresa. Los jefes tienen pensado organizar debates de actualidad, actividades culturales, concentraciones para el seguimiento de acontecimientos deportivos o ciudadanos…”

Después de tan extensa explicación lo miro fijamente durante unos tensos segundos y le digo: “¿Quiere saber algo? Tengo ganas de desayunar”. Me callo y él ni respira. Cree que me lo he tomado mal, que estoy enfadado o algo por el estilo. Y lo parece, pero nada más lejos de la realidad. Se me escapa una sonrisa, vuelvo a mirarlo y le explico que me parece una idea extraordinaria, algo simple y efectivo.

Además, pueden permitirse el lujo de no tener un buen café, porque aquí es más importante lo que sale de tu boca que el sabor que esta pueda degustar.