Una sonrisa para cada época

Allá por el s. XVIII no estaban muy de moda estos temas de la ortodoncia y del cuidado de  la higiene bucal.

Más bien eran bastante fans de la extracción dental como primera medida, de frotarse los dientes con un trapo y de usar palillos para limpiarse las muelas.

Aún así, por esas fechas, en Francia decidieron ir a contracorriente y creyeron que sería interesante pasarse al mundo de la odontología. Pero sus prótesis no eran ningún milagro, ya que estaban hechas de dientes humanos y huesos de animales, lo que las convertía en algo realmente desagradable y con poca vida útil.

Así las cosas, no es de extrañar que sonreír se considerara un gesto de plebeyos o de personas que no tenían uso de la razón. Incluso los únicos que aparecían retratados con una sonrisa en la boca eran, además de los locos y los niños, los actores actuando y las mujeres “fáciles”.

Los artistas coincidían hasta esta fecha en indicar que al retratar los gestos en un individuo, estaban olvidándose de la persona y centrándose en un simple gesto. Por lo que deberían mostrar personas en reposo para sacar a la luz su personalidad y carácter.

Pero para que la sonrisa triunfase definitivamente había que conseguir unos dientes blancos. Y eso fue lo que consiguió el cirujano parisino Nicolas Dubois de Chémant, quien ideó los primeros dientes de porcelana.

Después aparecieron los americanos y profesionalizaron la odontología, y en las décadas de 1830 y 1840 empiezan a aparecer asociaciones, escuelas de odontología, certificaciones, etc.

Y gracias a Hollywood, la fotografía de estudio y la publicidad, empezaron a verse grandes sonrisas en todo el mundo. Pero en unos países más que en otros, ya que por motivos culturales todavía quedan países como Japón, en los que la sonrisa todavía no es muy común.

 

Fuente

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/05/130501_historia_sonrisa_primera_finde.shtml