Sonrisa de cera

Para hacer velas, para hacer moldes, como componente aislante e hidrófugo, en la electrónica, en armamento, en la industria textil, en la industria vidriera, en preparaciones para injertos, en diversos bálsamos, ungüentos, supositorios y pomadas, en la composición de cremas limpiadoras, de belleza, de afeitar, en barras de labios…

La cera ha tenido desde siempre múltiple usos, pero es ahora cuando se descubre uno de los más desconocidos: la odontología.

Y es que un grupo de Investigadores del Centro Abdus Salam Internacional de Física Teórica en Italia han descubierto que hace 6500 años alguien decidió hacer una especie de empaste en un diente humano con cera de abejas.

Según el grupo de expertos que halló la milenaria pieza dental en Eslovenia, el empaste fue realizado cerca del momento del fallecimiento del paciente, sin poder especificar si fue antes o después. Además, suponen que el objetivo del empaste dental habría sido reducir el dolor y la sensibilidad dental en el diente dañado.

Federico Bernardini, uno de los responsables de la investigación, afirma que “este hallazgo es quizás la evidencia más antigua de la odontología prehistórica en Europa y la más directa de ejemplo conocido de un relleno dental terapéutico paliativo.”

Así pues, ahora ya sabemos que la cera pudo haber sido el primer empaste dental conocido.