Sonríe como un primate

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Después de 8 interminables horas sentada en una silla delante del ordenador, sin dejar de mirar la pantalla, totalmente concentrada, intentando focalizar toda la atención en el proyecto que estaba a punto de acabar, María sale por fin de la oficina.

Ha sido una jornada realmente dura. Sabía que solo le quedaba un día para acabar el proyecto y, aunque ni ella misma se lo acaba de creer, ha podido terminarlo. Es hora de pasárselo bien, de quedar con los amigos para disfrutar de un rato agradable con la mejor de las compañías.

Cuando llega al bar, María irradia felicidad. Se ha quitado un peso de encima y está dispuesta a gastar todas las energías que le quedan en enseñar su hermosa dentadura y regalar sonrisas a todo el mundo. Aunque, lo que seguramente ella no sabe es por qué enseñamos los dientes cuando sonreímos.

Y es que, como acaba de demostrar un estudio de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) y que ha sido publicado en la revista American Journal of Primatology, los gorilas sonríen habitualmente (y muestran sus dientes, como en una carcajada) mientras juegan, para ofrecer una señal amistosa a sus compañeros.

Según los investigadores, estas conductas de los primates explican el por qué de la sonrisa y la risa en los seres humanos.

Además, según el mismo estudio, los primates tienen 2 expresiones faciales principales vinculadas a la risa: la señal amistosa y una segunda (similar a la sonrisa humana) que consiste en mostrar la fila de dientes superiores e indicaría sumisión. En los humanos esta segunda expresión es más frecuente que se utilice como una señal amistosa, de acercamiento. Como María con sus amigos.