Siesta sí, siesta no

Hay quien dice que el mejor despertador es esa rayita de sol que entra por la ventana mientras estás cerrando un rato los ojos, tumbado en el sofá, después de comer.

Pero no todo el mundo piensa igual, ya que muchos creen que con las 8 horas que dormimos todas las noches debería ser suficiente para aguantar sin cansancio el resto del día.

Sea como fuere, lo que nadie sabía hasta ahora es lo bien que les viene a nuestros peques echarse una cabezadita al mediodía.

Y es que, según un estudio realizado por investigadores de la Unidad de Sueño de la Universidad de Massachusetts y publicado en la revista PNAS, un pequeño descanso durante el día ayuda a los peques a recordar mejor lo que están aprendiendo.

Tras haber analizado esas siestas en 40 niños en edad preescolar, han llegado a la conclusión de que estos sueños al mediodía les ayudan a mejorar la memoria. Y esto choca con la creencia de que es necesario invertir más horas al aprendizaje en edades tempranas y eliminar las siestas.

Basándose en un juego de memoria visual, los investigadores descubrieron que los niños participantes en el estudio recordaron un 10% más después de la siesta que cuando no tuvieron ese tiempo de descanso en la jornada anterior.

Por eso, como afirman los propios especialistas, “los niños no solo deben tener la oportunidad de dormir, sino que se les debe animar a hacerlo”.