Seis consejos básicos para elegir un cepillo de dientes adecuado para cada etapa

Como hablamos en un artículo anterior, es de suma importancia comenzar con la higiene bucal desde el nacimiento. Podemos hacer uso de una gasa de algodón limpia, humedecida con agua potable para limpiar la boquita del bebé, y una vez que hagan erupción las primeras piezas dentarias en boca -lo cual suele suceder en torno a los 7 a 9 meses de edad, aproximadamente- conviene comenzar a usar un cepillo de dientes.

La elección del cepillo de dientes es muy importante ya que es el principal instrumento gracias al cual podremos realizar una higiene bucal adecuada de las superficies dentarias sin maltratarlas, ni desgastar la superficie del esmalte. En un artículo anterior hemos profundizado acerca del uso del hilo dental, el cual vendría siendo otro medio importante para limpiar las caras proximales de los dientes y el surco gingival.

¿Cómo escoger un cepillo de dientes adecuado? Un cepillo dental apropiado debe reunir las siguientes características:

  1. Cerdas de fibra de nailon de consistencia suave, agrupadas en penachos alineados de forma paralela entre ellos, de igual longitud y extremos redondeados para realizar una limpieza suave sin maltratar los tejidos blandos. Las cerdas organizadas en penachos ligeramente separados permiten una mayor acción de las mismas, curvándose cuando sea necesario para permitir que el cepillo alcance zonas que no alcanzaría si tuviera toda la superficie del cabezal cubierto de cerdas.
  2. Cabezal de una longitud que abarca aproximadamente el área de dos a tres dientes contiguos a fin de realizar una limpieza efectiva de varios dientes a la vez.
  3. Cabezal redondeado y, en el caso de cepillos infantiles, preferiblemente con textura blanda a fin de alcanzar todas las superficies dentarias cómodamente sin hacer daño en las encías.
  4. Mango de longitud y grosor suficiente para un agarre cómodo y con zona antiresbalante -de silicona, por ejemplo- a fin de poder mantener la sujeción del cepillo aun con las manos húmedas, o si cae pasta dental o saliva sobre el mango mientras nos estamos cepillando.
  5. Cambia tu cepillo cada 3 meses aproximadamente, o antes si las cerdas se deforman, perdiendo su característica de estar alineadas paralelamente. Si se han arqueado, deformado o abierto, ya es hora de cambiar el cepillo -y de revisar la técnica de cepillado- aunque no hayan transcurrido 3 meses desde que comenzamos a usarlo.
  6. El cepillo de dientes manual (o tradicional) nos permite realizar una higiene bucal tan adecuada como un cepillo de dientes eléctrico si empleamos una técnica de cepillado correcta.