Rompiendo malos hábitos: usar los dientes como herramientas

Seguimos con nuestra serie de post sobre malos hábitos para la salud bucodental recordándote algo que llevan diciéndote tus padres toda la vida: no uses los dientes como herramientas.

Botellines de agua, hilos e incluso alguna que otra caja difícil de abrir han pasado por tu boca, demostrando que tus dientes son el recurso más cercano y eficaz cuando se trata de abrir algo rápidamente, pero ¿sabías que puedes causarles un daño irreparable?

Aunque parezcan muy duros, los dientes se pueden ver afectados al utilizarlos como herramientas, sobre todo si reincides y lo haces a menudo. Roturas dentales, desplazamientos, deterioro, heridas en las encías… Son muchas las complicaciones derivadas de un mal uso de los dientes que puedes evitar fácilmente.

Ante la rotura de un diente…

Acude lo antes posible a tu dentista. Él podrá valorar el daño causado y aplicar el tratamiento necesario según cada caso.

Si la rotura no es muy grande, es posible que sea suficiente con rellenar el hueco con una resina especial del color de tus dientes o, si se trata de la parte frontal del diente, utilizar una carilla que cubra totalmente el desperfecto. Si por el contrario, el diente se ha visto muy afectado, todo dependerá de si se han producido daños en la raíz. De ser así, el tratamiento puede suponer una endodoncia o la extracción completa del diente y posterior colocación de un implante dental.

Una buena higiene bucal, realizar visitas periódicas a tu odontólogo e higienista, y evitar usar los dientes como una herramienta son claves para mantener una perfecta salud bucodental que nos evite tener que pasar de urgencia por el dentista.

Así que recuerda, la próxima vez que tengas que arrancar la etiqueta de una prenda de ropa nueva… ¡usa las tijeras!