¿Quién dijo que la ortodoncia de tu hijo no será un fiel amigo?

Ya hace casi un año que el odontopediatra nos dio la buena nueva en la revisión de salud bucodental de Rayo: la necesidad de poner aparato. Confieso que se me salieron los ojos de las órbitas porque tenía 8 años recién cumplidos. Y yo tenía la falsa creencia de que los aparatos, es decir las ortodoncias, hablemos con propiedad, se comenzaban a poner cuando los niños tenían ya toda la dentadura definitiva, ¡craso error!

¿Motivo para la ortodoncia? Mordida cruzada y un par de dientes superiores que habían salido como les había dado la gana. Más bien parecía que estaban bailando de lo retorcidos que estaban. Un escándalo de boca tenía el niño, vamos. Ilusa de mí confiaba en que se irían colocando en su sitio, pero el odontopediatra me dijo que no pensara tan en positivo y pidiera hora con el ortodoncista.

Dicho y hecho; comenzamos con el estudio, las consultas y para verano tenían claro lo que había que hacer, un aparatito de nada, de esos que llaman removibles, para corregir la mordida, colocar los dientes que tenía a la virulé y además (de regalito) ensanchar el paladar para así crear espacio y evitar que los colmillitos al salir se amontonasen, porque la criatura tenía poco espacio. Una lleva al niño para ver si tiene caries, principal temor de las madres, y resulta que te dicen que es de mandíbula estrecha. Obviamente era madre novata en estos menesteres.

Y para empezar el nuevo curso estrenamos un precioso aparatito que debía formar parte de nuestro día a día, tenía que convertirse en nuestro fiel amigo. Yo tuve mis dudas de inicio pero, una vez más, Rayo me sorprendió por lo fácil que lo puso todo.

Inconvenientes que encontramos al iniciar la aventura de la ortodoncia:

  • Hablan peor, se nota que llevan aparato y su voz pasa a sonar un poco gangosa. Los primeros días les costará un poco, pero se acostumbran rápido.
  • La caja del aparato debe acompañarle siempre puesto que se lo debe quitar para comer.
  • Deben aprender a tener una escrupulosa higiene del chisme en cuestión porque por mucho que se laven los dientes si está sucio nuestras amigas las bacterias camparán a sus anchas.
  • Si tu criatura juega al fútbol u otros deportes de contacto, como es nuestro caso, mejor quítaselo para evitar un golpazo malo. La dentista me dijo que no pasaba nada… Pero ella no tiene hijos… ahí lo dejo.

Sorpresas que te dan los niños:

  • Se acostumbran mucho más rápido de lo que piensas, son unos todo-terreno.
  • Llevar aparato ahora está de moda. Recuerdo mi tierna infancia y a los pobres que les tocaba llevar aquellos horribles alambres…. En el patio eran señalados con el dedo. Ahora no, todo lo contrario, llevar aparato es ¡ser mayor! El primer día que fue al cole con él por lo visto se lo sacó de la boca varias veces para explicar a sus compis lo que le habían puesto. ¡¡Puaj!! Vino tan contento a casa, se sentía muy importante.
  • Está muy pendiente de su higiene, de hecho no se olvida de lavarse los dientes en ningún momento, cosa que antes solía pasar a veces.

Así que queridos papás y mamás, no olvidéis llevar a los peques cada año (como mínimo) a la revisión bucodental pertinente. Vuestro odontopediatra os dirá si es conveniente visitar al ortodoncista. Mejor empezar cuanto antes. Si todo va bien, lo que tiene Rayo se habrá corregido en menos de un año, de hecho el cambio en 3 meses ha sido espectacular. Podemos decir que el aparatito de marras se ha convertido en un fiel amigo.