Protectores bucales para niños deportistas

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Deportes, niños, dientes, un trío que no debemos perder de vista, especialmente cuando se van haciendo mayores. Padres y madres asumimos muy pronto que es normal que los niños se caigan, que es normal que los niños se golpeen, que es normal hasta que los niños puedan partirse un diente. Y hombre, no sé si normal, pero habitual desde luego sí lo es.

Los niños juegan y  no ven el peligro, corren riesgos y no valoran las posibles consecuencias. Mi hijo se dio el primer golpe en un diente cuando aún no tenía dos años. La Ley de Murphy te juega malas pasadas y las dos caídas siguientes fueron al mismo diente. En aquella época poco más pudimos hacer, aquel diente era de leche y por fortuna el definitivo no sufrió ningún daño. Pero hoy muchos de sus dientes ya son definitivos y después de más de un año de ortodoncia, mi bolsillo y yo valoramos enormemente su dentadura.

El chico juega al fútbol, es portero, y algún que otro golpe en la cara se ha llevado. “¡Gajes del oficio!”, dice él, pero yo no puedo evitar preocuparme. No hace mucho en un partido de balonmano vi que un jugador llevaba un protector bucal. De inicio me sorprendió porque sólo se lo había visto a boxeadores, esa típica imagen de película (que yo no soy de ir a ver combates, no creáis) donde salen del cuadrilátero y se quitan el protector de la boca. Entonces me dio por pensar que igual sería una buena idea utilizar uno cuando hiciera deporte. Este tipo de “accesorios” no nos pillan de nuevas, mi marido usa una férula para dormir pues padece bruxismo. No es lo mismo, pero de cara a explicarle lo que era y su función nos ha venido muy bien.

El fútbol no deja de ser un deporte de contacto y aunque son niños muy pequeños y no hay maldad, ni entradas fuertes, al final es inevitable que el portero salga a por balones cada vez más arriesgados, choque con los jugadores contrarios y corra cierto peligro. Hace unos meses tuvo un encontronazo con otro niño que saltó de más en su afán por hacerse con el balón, el resultado fue que mi portero recibió un fuerte golpe en el cuello y la barbilla.

¿Y si el golpe es en la mandíbula o en los dientes? No nos equivoquemos, son niños pero se van haciendo fuertes, un mal choque podría suponer la pérdida de un diente, una contusión, una herida. Y entonces empecé a indagar en los protectores bucales, una opción muy interesante para prevenir y no lamentar. Quien dice fútbol dice baloncesto, balonmano, kárate, hockey o incluso deportes más individuales como gimnasia rítmica o patinaje.

Como siempre, lo mejor es consultar con un dentista de confianza, quien seguramente te aconsejará un protector hecho a medida, igual que la férula que hicieron a mi marido para dormir, especialmente diseñada para él. Pero hay otras opciones que se pueden tener en cuenta, son económicas y al tiempo efectivas: protectores de hervir y morder que logran adaptarse bastante bien a la dentadura; o protectores prefabricados. Como todo, lo mejor es valorar las opciones según su uso y necesidad.

Mi hijo ahora luce una bonita sonrisa gracias a la ortodoncia y me gustaría que así siguiera. Vamos a probar un protector provisional hasta que su dentista le vea en la próxima revisión. ¡Os seguiré contando!