Pero… ¿tú no eras de Pamplona?

Puede que nunca hayas visitado París. Puede que nunca te hayas comido una baguette. Puede que nunca hayas cantado la Marsellesa. Puede que no sepas quién es Sarkozy. Incluso quién es Carla Bruni. Puede que ni se te haya pasado por la cabeza ver un Roland Garros o un Tour de Francia. Pero, a pesar de todo, un día te levantas y lo que sale de tu boca es… ¡un increíble acento francés!

Esta situación tan curiosa es la que se da en los pacientes con Síndrome del acento extranjero (FAS: Foreign Accent Sindrome), del que no existen más de 100 casos en el mundo.

Generalmente se produce como un efecto secundario de una lesión cerebral grave y, según científicos de la Universidad de Oxford (EE. UU.), lo que sucede es que la persona no adquiere el acento sino que se modifican los patrones del habla, lo que se ve reflejado en un cambio: hablar la lengua materna como si fuera una extranjera.

La aparición repentina de esta enfermedad puede crear problemas emocionales como la pérdida de identidad, ya que el paciente puede oírse, pero no se reconoce: es como si se mirase al espejo y viese a otra persona; es consciente del cambio, pero no puede hacer nada por remediarlo.

De momento no se han encontrado tratamientos para este síndrome, aunque se han desarrollado diferentes vías de rehabilitación que tratan de mejorar los aspectos lingüísticos y emocionales del paciente.

Y, mientras los especialistas siguen investigando, imagina que, como le sucedió en 2003 a una mujer de Castellón, un día te levantas hablando con un marcado acento francés… o inglés o alemán o árabe.