Un museo en casa

Hay quien para enamorar necesita muy poco. Dedicar unas bonitas palabras y unas suaves caricias, cuidar esos pequeños detalles que marcan el día a día…

Desde siempre, en Galicia existen unos curiosos locales en los que el vino casero y un piscolabis (con variedad de embutidos, todos procedentes del cerdo, y algún plato también casero) seducen a todas las bocas. Son los denominados furanchos (también llamados loureiros), espacios autogestionados situados en casa privadas, que sirven a sus dueños para deshacerse del excedente de vino.

Tradicionalmente se trataba de locales de temporada, abiertos entre los meses de febrero y mayo, y que no contaban con ningún tipo de regulación, a pesar de un intento en el año 2008 que no cuajó.

Desde 2010 hasta el pasado 23 de marzo, los dueños de los furanchos debían acogerse a la Ley de Turismo de Galicia, que contempla 3 categorías: bares, restaurantes y cafeterías.

Y decimos debían porque unos jóvenes emprendedores gallegos han decidido utilizar el concepto del furancho para dar salida a sus obras artísticas: el Furancho de Arte Contemporánea.

Tras una larga búsqueda para encontrar un local cedido temporalmente, los impulsores de este proyecto se dieron cuenta de que lo tenían delante de sus ojos. Ni más ni menos que en donde ellos vivía. El cobertizo de su casa, situada en la parroquia de La Peregrina, en Santiago de Compostela.

Al cobertizo se sumaron el Galpón (un antiguo garaje de reparación de coches), el Cubo Branco (un gallinero anexo) y un remolque de un camión nevera, configuran las salas de exposiciones.

Hasta el momento tienen los espacios completos hasta el mes de agosto con obras de artistas gallegos, aunque su intención es colaborar también con artistas de fuera de Galicia.

Puede que sea una buena oportunidad para dar a conocer tu vena artística o, si lo prefieres, descubrir un pintoresco lugar que respira arte por los 4 costados.