¿Y si montamos un bar?

Muchos son los que creen que hacer negocio con la hostelería es algo sencillo y que los beneficios, no se sabe muy bien por qué, vienen solos.

La feliz idea de montar un bar, un pub o un restaurante la hemos oído cientos de veces a lo largo de nuestras vidas: “yo lo que quiero es montar un chiringuito en la playa” o “si compro un restaurante que funcione, es imposible que no haga una fortuna”.

Pocos son los que llevan a cabo estas ideas que nos suenan tan familiares, pero una vez hacen su entrada en el mundo de la hostelería, los resultados son muy diversos. Una mala gestión de los pedidos, una mala dirección del negocio, empleados desmotivados… Hay un sinfín de razones para creer que las cosas no son tan fáciles como pintaban.

El afamado chef escocés Gordon Ramsay, condecorado con 12 estrellas Michelin, se encarga de desmentir todos estos mitos existentes en torno al complicado mundo de la hostelería.

En su programa Pesadilla en la cocina muestra cómo no hay que hacer las cosas cuando uno es el responsable de un restaurante. El chef se desplaza a restaurantes de todo el mundo que se encuentran en una situación delicada para ayudarles a remontar en solo una semana.

Una vez superado este corto período de tiempo, abandona el restaurante y deja que éste siga su curso sin su presencia. Unos meses más tarde volverá para comprobar si sus consejos han servido de algo o si el restaurante es un desastre irrecuperable.

Sea como sea, la misión está cumplida, y queda claro que vivir de la hostelería requiere mucho esfuerzo, dedicación y, sobre todo, conocimiento.