“Mediterráneo – Guernica – Paella” y una sonrisa

Foto por whologwhy en Flickr.com

Los niños sonríen una media de 200 veces al día, mientras que los adultos lo hacemos 20. ¿Te parecen pocas?

Pues hay casos más exagerados, como el de Kurt Cobain, líder de la banda de grunge Nirvana, del que dicen que nunca sonreía, y que ha sido capturado muy pocas veces con una sonrisa en la boca.

Pero, igual que existen excepciones negativas, también existen las positivas. Y una prueba de ello es que en cualquier esquina podemos encontrar historias que nos saquen una sonrisa, como ocurre con la de Moses, un vagabundo de San Francisco que nunca había salido de Estados Unidos y que, desde bien pequeño, tenía 3 deseos: tocar el Mediterráneo, ver el Guernica y comerse una paella.

El azar, el destino o como queramos llamarlo, hizo que Moses conociera en un Starbucks a Fran Guijarro, guionista malagueño afincado en California que tenía una idea muy clara en la cabeza: rodar un corto contando la historia de un sin techo, con un sin techo como protagonista.

El resto fue pan comido. Como la paella de la que disfrutó Moses: “Si el cielo existe, debe ser esto”, comentaba con la boca llena. O como el descenso de las lágrimas por su cara mientras observaba el Guernica: “He sentido algo muy profundo, porque me ha evocado la tristeza, la ansiedad, la pérdida de una identidad, de una familia… Y todas esas cosas las he sentido en la calle”, decía emocionado.

El cortometraje se presentó en el festival Notodofilmfest y los organizadores, conocedores de la historia, le concedieron un cuarto deseo y Moses fue el encargado de entregar el Premio del Público.

Ahora, con una sonrisa en la boca, explica sus nuevos deseos: “Supongo que mi sueño ahora es que los demás cumplan los suyos. Mírame… si esto acaba de pasar, todo es posible, ¿no?”.