Los amigos de las bromas

A los adultos nos encanta hacer reír a nuestros peques. Y no son pocas las bromas que nos inventamos para sacarles una sonrisa, aunque a veces se las toman a bien y otras veces no tanto. Y es que, ¿a quién le gusta que le roben la nariz? ¿Y una oreja? ¿Hay alguien a quien le haya gustado el limón cuando lo probó por primera vez?

Algunos niños lloran a lágrima viva, otros se quedan anonadados como si no entendieran muy bien qué pasa y la mayoría se parten de risa.

Entre este último grupo se encuentran los pequeños clientes de una clínica dental de Estados Unidos. Los dueños prepararon una pequeña sorpresa para romper el hielo y que los peques pasaran un rato agradable en la consulta.

La broma consistía en que, al entrar en la consulta, los niños se sentaban en la silla y el odontólogo salía acompañado por la madre del crío a hablar a solas un momento. Cuando en la habitación no quedaba nadie más que el niño, al cabo de unos segundos, una melodía empezaba a sonar. En ese momento aparecía el Hada de los dientes, una mujer con alas y una varita mágica, que les proponía un trato: si los niños mantenían el secreto ella les limpiaría los dientes con su varita a la de tres.

Cuando el Hada de los dientes se iba de la consulta, entraban la madre y el odontólogo, que examinaba la boca del peque y se quedaba alucinado de lo blancos y limpios que el niño tenía los dientes.

Las carcajadas y las caras de emoción son indescriptibles. Si quieres verlas y descubrir más sobre la sorpresa en la consulta del odontólogo, mira este vídeo https://www.youtube.com/watch?v=K1qv04b2PGg.