Lactancia materna, ¿ayuda a formar la boca de mi bebé?

Desde que nuestros bebés se encuentran en período embrionario, se preparan para realizar las funciones básicas de chupar, tragar, respirar y llorar, que les permitirá su supervivencia en el momento de nacer. Los recién nacidos se encuentran equipados con reflejos orales que aseguran su alimentación; asimismo, presentan diferentes características anatómicas que facilitan la alimentación en el período neonatal.

La amamantación es un mecanismo de compensación emocional, nutricional y de supervivencia para que el bebé crezca emocionalmente saludable. Es indiscutible que el amamantamiento es la medida menos costosa y más eficaz para evitar desnutrición y enfermedades infecciosas durante los primeros meses de vida.

De todos los beneficios generales de la lactancia materna, podríamos destacar:

  • Contiene todos los nutrientes que el bebé necesita durante los primeros meses de vida, incluyendo grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y agua. Contiene un alto nivel de grasas y ácidos grasos esenciales que proveen cantidades considerables de macronutrientes, jugando un rol importante en la prevención de la deshidratación y la recuperación de los niños después de enfermedades infecciosas.
  • Confiere factores bioactivos que refuerzan el sistema inmunológico inmaduro del bebé, otorgando protección contra infecciones y factores que le ayudan a digerir y absorber adecuadamente los nutrientes.
  • La exclusividad de la lactancia materna por 6 meses amplía la duración de la amenorrea y acelera la pérdida de peso de la madre.
  • A nivel psicológico fortalece el vínculo afectivo entre una madre y su bebé.
  • A nivel oral, durante la lactancia, el movimiento muscular que el bebé debe efectuar con la mandíbula y la lengua contribuye al desarrollo de los maxilares. Al succionar el seno materno, el bebé establece el patrón correcto de respiración nasal posiciona adecuadamente la lengua.

Desde los años 80, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) concentran sus esfuerzos para el establecimiento de una política pública para fomentar la lactancia materna. En 1991, se puso en marcha la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (IHAN), que propone cambios en las rutinas de los hospitales para cumplir la enseñanza de una lactancia exitosa, igual que la Asociación Española de Pediatría y otras asociaciones recomiendan:

  • Lactancia exclusiva durante 6 meses: sin ningún otro tipo de líquido o sólido.
  • Alimentación complementaria a partir de los 6 meses.
  • Solamente la OMS sugiere continuar con la lactancia materna hasta los dos años, en  especial en países en vías de desarrollo.

En conclusión, una nutrición adecuada durante la infancia temprana es esencial para segurar el crecimiento, la salud, y el desarrollo de los niños. La lactancia materna favorece una buena ejercitación de los músculos de la boca, un buen desarrollo de los maxilares, y el establecimiento de hábitos de deglución correctos, que a la larga pueden evitar maloclusiones dentarias  futuras.