La salud bucodental del bebé: ¿somos conscientes?

Cada vez somos más los dentistas que creemos que “más vale prevenir que curar” y para conseguir este reto se necesita cambiar la actitud lo antes posible, esto equivale a decir, preocuparse por la salud bucal desde los primeros días de vida.

Bajo esta consideración, son los profesionales de la salud, sobre todo pediatras y odontopediatras, los responsables de impartir programas educativos de salud bucal a los padres. La tarea consiste en explicarles los cuidados bucales que deben realizar a sus hijos desde el periodo de lactancia y, adicionalmente, a medida que el bebé vaya creciendo y desarrollándose.

Si pensamos en un enfoque preventivo, un momento ideal para que el paciente acuda a una visita dental es cuando se encuentra libre de enfermedad.

Podríamos imaginar que los niños no tendrían que soportar un terrible “dolor de muelas”, o tener que sentir un “pinchazo” provocado por la anestesia dental; esto se puede evitar con la implicación de los padres y la motivación adecuada al paciente por parte del dentista, por lo que evitarlo es posible.

Actualmente se recomienda la primera visita al dentista antes de que el bebé celebre el primer aniversario. Es preciso recalcar nuevamente la labor del dentista para que los padres reciban la orientación adecuada antes de que aparezca la enfermedad.

Gracias a estas atenciones dentales de carácter preventivo, las visitas al dentista se convierten en visitas indoloras, sencillas, cortas, lo que conlleva que el niño se acostumbre rápidamente a este tipo de práctica y que no la asocie con una “experiencia traumatizante”.

A propósito de esta filosofía de atención odontológica, quisiera compartir una historia de sano amor de un grupo de odontopediatras brasileños por sus pacientes más pequeñitos que tuve el privilegio de conocer allá en el año 2003.

La primera Clínica Odontológica para Bebés nació hace más de 25 años en Londrina, Brasil. Se creó como un proyecto universitario y la inspiración de un loable grupo de profesores del Departamento de Odontopediatría de la Universidad Estatal de Londrina (UEL), liderado por el Profesor Dr. Luiz Figueiredo Walter, quienes se convirtieron en protagonistas de un cambio en la práctica odontológica y en una referencia internacional en el campo de la Odontología para Bebés. Su principal función es la de reforzar el concepto de la salud bucal como un requisito previo a la salud plena, para ello realizan acciones dirigidas a la promoción, prevención, recuperación, control y mantenimiento de la salud bucal.

  • La Clínica del Bebé utiliza un proceso preventivo de tres pasos:

El primero comienza con el programa educativo, principalmente dirigido a la educación a los padres, en el que se explican todos los aspectos relacionados con la salud bucal, los tiempos de erupción de los dientes, la higiene bucal desde los primeros meses de vida, la lactancia materna, el proceso de formación de caries, la aplicación de terapia de flúor para el fortalecimiento de los dientes, el consumo de una dieta baja en azúcares y la responsabilidad de los padres para ayudar a prevenir las enfermedades bucales.

En el segundo paso del  programa se realiza una valoración del estado de salud general y bucal, es decir, se analiza el riesgo al que esta sometido el niño, como por ejemplo la  dieta diaria que se le administra en casa, los hábitos de higiene bucal actual y ambiente familiar y social. De acuerdo a esta evaluación, se proporcionan más recomendaciones específicas a los padres sobre métodos y momentos de administrar los cuidados bucales.

El tercer paso del programa consta de procedimientos rehabilitadores, como por ejemplo la reconstrucción de dientes con caries, este paso está orientado a la intervención del  profesional.

En conclusión, la Odontología preventiva tiene lógica: “más vale prevenir que curar“. Se deduce fácilmente que permite la reducción del presupuesto económico cuando se hace prevención y no cuando se realizan tratamientos correctivos.

Finalmente, pienso que sin educación no hay prevención, ambas son herramientas que se complementan para lograr una óptima salud bucal durante la infancia y la adolescencia y, porque no decirlo,  hasta llegar a la adultez.