La importancia de una buena adaptación a la consulta odontopediátrica

Una duda que frecuentemente surge entre padres recientes -particularmente aquellos que no se han informado lo suficiente acerca de la importancia de cuidar la salud bucal de los más pequeños y de aplicar una adecuada prevención- se da en torno a las primeras consultas con el odontopediatra, así que nos ocuparemos de este tema hoy:

¿Cuándo debo llevar a mi hijo a la consulta con el odontopediatra por primera vez?

Recomiendo que acudan a consulta en cuanto hagan erupción en boca los primeros dientes temporales. Una de las razones, aparte de evaluar el estado general de la boquita del peque, es la de educar a los padres acerca de higiene bucal y prevención. Otra es la adaptación a la consulta.

¿No es muy pequeño un bebé de 6-9 meses para acudir aún a consulta con un odontopediatra?

Pues sí, y no. Contradictorio, lo sé, pero en las ciencias de la salud, pocas veces aplica la lógica matemática. Por un lado, es pequeñito, en el sentido de ser aún un bebé, pero podría ser atendido sobre mamá, con mamá sentada en el sillón odontológico y su bebé en su regazo.

Por otro lado, cuanto antes sea revisado por un odontopediatra, no sólo tendremos herramientas de prevención y un diagnóstico precoz en caso de haber problemas, sino que también comenzaremos a construir una relación amistosa con el odontopediatra, lo cual favorece el bienestar del niño en la consulta y su colaboración durante el tratamiento.

¿Qué importancia tiene la adaptación a la consulta odontopediátrica?

Como comentábamos antes, lo ideal es llevar al niño a una revisión de rutina, preventiva, sin que haya tenido previamente problemas odontológicos. De esta manera, tendremos mucha mayor probabilidad, a través de una buena asesoría sobre medidas preventivas, de que estos problemas no se presenten a corto, mediano ni largo plazo; sobre todo si continuamos acudiendo a controles periódicos y seguimos sus indicaciones.

Dicho esto, otro punto muy importante a tener en cuenta es que al acudir a consulta estando en buena salud, no hay sufrimiento por parte del niño, por lo que estará mucho más receptivo, de buen humor, y abierto a iniciar una relación amistosa con su odontopediatra.

¿Qué se suele hacer en una consulta de adaptación con un odontopediatra?

Usualmente se conversa con los padres para conocer los hábitos higiénicos y dietéticos tanto del paciente como de sus familiares, se realiza una historia clínica, se le muestran los instrumentos (aquellos que son seguros, obviamente, como por ejemplo rollitos de algodón o un espejo -sobre todo en niños mayores) para que se familiarice con ellos y no les tema.

Luego, según el desarrollo de la consulta y la colaboración del niño -la idea es que vea al odontólogo como “un amigo de mamá”, o alguien de su confianza para que se deje atender- se le examina y se revisan las medidas higiénicas que tienen en casa, se refuerzan, o se enseñan de cero.

Sabiendo todo esto, el trabajo, la experiencia, la paciencia, el mimo y el esmero que supone, espero contribuir para que ningún padre vuelva a decir que acudió a consulta y “sólo me miraron al niño y hablamos”. Comprendamos cuán importantes son las primeras consultas como pilar de una buena salud bucodental de por vida.