La higiene dental, un juego de niños

Alguien dijo alguna vez que somos animales de costumbres, bueno alguien no, fue Charles Dickens quien lo afirmó y razón no le faltaba, por ejemplo en relación a la higiene oral.

Generar unos buenos hábitos durante la infancia es básico para un correcto desarrollo de los dientes y gozar de buena salud bucodental en un futuro.

Es importante que los niños adopten la rutina de cepillarse los dientes después del desayuno y antes de irse a dormir (como mínimo). Si los padres predican con el ejemplo, ellos también lo harán. Hacerles partícipes de todo el proceso es una buena forma para que se familiaricen con estos nuevos hábitos. Por ejemplo dejándoles elegir el color del cepillo de dientes que más les guste, siempre que el cepillo se adapte a sus necesidades. Convertir el cepillado en un juego permite a los más pequeños divertirse mientras se genera el hábito, además les hace ver la higiene como algo positivo y no como una obligación. Cantando, compitiendo a ver quien los deja más limpios o incluyendo sus juguetes preferidos… hay muchas formas de conseguir que se diviertan con un cepillo de dientes en la mano.

Pese a que los padres juegan un papel crucial, no son los únicos, los higienistas dentales también tienen mucho que decir en este aspecto. Cambiar la imagen de la visita a la clínica dental como algo negativo es esencial para que pierdan el miedo. Para ello se debe crear una relación de confianza entre el higienista y el niño. Los higienistas dentales tienen un papel muy importante como educadores y pueden ayudar a inculcar actitudes y conductas orientadas principalmente a la prevención o a la aceptación de la terapia. Por otra parte, la relación entre padres e higienista también es importante para informarles acerca de la prevención y asesorarles en cuanto a la higiene de su hijo.

En definitiva, la  buena salud bucodental de los más pequeños es el resultado de un buen trabajo en equipo: padres, niños y profesionales.

 

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