Ingesta de dulces y salud bucal

Como todos sabemos -y así lo indica la cultura popular- la ingesta excesiva de dulces, concretamente de carbohidratos refinados, no sólo causa obesidad, y una serie de problemas de salud relacionados, sino que también interviene como factor predisponente a la caries dental.

El ser humano tiene un gusto por el sabor dulce -naturalmente- al fin y al cabo, el primer alimento que ingerimos, el alimento default de la cría de la especie humana es la leche materna; y la leche materna tiene un sabor ligeramente dulce.

Esto es lo que considero el “umbral de dulce” del ser humano. A mi parecer, este “nivel” de dulce, es decir cuán dulce es la leche materna, debería ser tomado como punto de referencia para el resto de nuestra dieta.

Para hacer más sencilla la comprensión de este concepto, permítanme comentarles un ejemplo. Si comparamos cuán dulce es una galleta María (por ejemplo), con cuán dulce es un caramelo, pues ahí lo tenemos. La galleta es ligeramente dulce, mientras que el caramelo es excesivamente dulce.

Explico todo esto porque nos sirve de guía a la hora de elegir dulces para nosotros, o para nuestros hijos. No se trata de no comer nada dulce en absoluto, sino de hacerlo con conocimiento, de la forma más inocua posible.

Si tenemos una ingesta suficiente de proteínas y grasas sanas (aguacate, aceite de oliva, almendras, etc.), veremos una disminución considerable del antojo de dulces.

También, sabemos que la naturaleza -tal y como comenta el Dr. Lustig– ha puesto el azúcar, sabiamente, en presencia de fibra abundante, como lo encontramos en las frutas, por ejemplo. Por eso no tiene el mismo impacto en nuestra salud general, ni bucodental, comernos dos naranjas que tomarnos un zumo de naranja.

Por otra parte, tal y como comenta Jamie Oliver en su TED talk, los niños de hoy en día ingieren una cantidad excesiva de azúcar, y debemos vigilar esto.

Entonces, cuando los niños quieren algo dulce, ¿qué les damos? Pues la respuesta es sencilla: primero que nada, debemos asegurarnos de ingerir suficientes proteínas y grasas sanas, para disminuir el antojo excesivo de dulces. Luego, comer suficientes piezas de fruta, evitar zumos, sobre todo si son procesados, más aún si son edulcorados, y para finalizar, podemos decantarnos por golosinas y/o postres elaboradas con Xylitol, que favorece el cuidado de los dientes.

Finalmente, por supuesto, debemos realizar una correcta higiene bucal tras la ingesta de dulces, para mantener una buena salud oral.