En casa, como en casa

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“Yo de mayor voy a ser piloto de aviones. Y voy a pilotar muchos aviones. Y voy a ver muchas ciudades diferentes de muchos países diferentes. Así podré conocer a mucha gente nueva y aprender muchas cosas nuevas. Y comer cosas diferentes en cada sitio. Y así también llevaré a mis papis a conocer todo el mundo. Invitaré a todos mis amigos a que vengan con nosotros. Y puede que también lleve a los abuelos, porque ellos siempre me llevan a mí al parque.”

Y tan claro lo tenía que Carlos se convirtió en piloto de aviones, pero no todo resultó tan fácil como creía de pequeño. Se trasladó a vivir a los Emiratos Árabes con 28 años y 10 años después no ha pasado más de 4 días seguidos en su casa.

Miles de historias como esta se suceden todos los días en cualquier rincón del mundo. Jóvenes que un día deciden cumplir sus sueños, aunque tenga que ser a miles de kilómetros de sus hogares, y a los que solo escuchando la voz de sus seres queridos se les dibuja en la boca una sonrisa de oreja a oreja.

Atrás quedaron las cartas desde el exilio, las cabinas telefónicas que por unos minutos se convertían en el salón de casa, las miniconversaciones (“Hola. Todo bien. Hasta mañana.”) desde el móvil. Ahora son las nuevas tecnologías, como Skype, las que permiten derribar fronteras y acercar al emigrante un poco más a su tierra. Aunque eso nunca es suficiente.

Inspirado por estas situaciones cotidianas, el artista John Clang ha dado un paso más con su proyecto fotográfico Being Together.

Sobre una pared, John proyecta una imagen de familia en la que se integra físicamente el emigrante y toma una foto de la estampa. De este modo, consigue transportarlos a sus hogares, donde por un momento sonríen rodeados por su familia y amigos, y dejan a un lado la morriña y la tristeza.

La teletransportación será el futuro, pero mientras por lo menos podemos sentirnos como en casa y sonreír junto a los nuestros. Aunque solo sea un instante.