Embarazo y natación

El ejercicio físico brinda innumerables beneficios a la salud en todas las etapas de la vida, también durante el embarazo.

En el ámbito físico ayuda a fortalecer la musculatura y flexibilizar las articulaciones (una musculatura dorsal fuerte te ayudará a prevenir las molestas lumbalgias típicas del embarazo; una pelvis flexible ayudará a que tu parto sea mucho más sencillo, facilitando la rotación y el descenso del bebé por su interior). Al prevenir el estreñimiento y mejorar la circulación sanguínea, reduce la probabilidad de que sufras las temidas hemorroides, mejora el descanso y el sueño, potencia el sistema inmunológico y ayuda a mantener un peso saludable, disminuyendo así la incidencia de algunas complicaciones propias del embarazo como la diabetes gestacional. En el aspecto psicológico, promueve el bienestar, pues hace que te sientas más vital y llena de energía, disminuyendo así la ansiedad y el estrés.

Evita deportes de impacto, de alta intensidad o que supongan riesgo de caída. Uno de los deportes estrella en la gestación es la natación ya que, además de ser uno de los más completos, previene las lesiones y facilita el movimiento por la sensación de ingravidez que aporta el agua.

Siempre que tu embarazo sea normal y no presentes algún factor de riesgo que contraindique el ejercicio, realízalo al menos 3 veces por semana desde el inicio del embarazo si ya lo practicabas antes, o de forma paulatina a partir del segundo trimestre si no realizabas previamente ningún deporte. Escoge una piscina donde hagas pie en todas sus zonas, aunque ya sepas nadar, y comienza con un calentamiento que prepare tus músculos y articulaciones para el ejercicio que vas a realizar. Usa la equipación adecuada y ponte protector solar resistente al agua si te encuentras al aire libre.

Detente si se produce alguna de estas situaciones: dificultad para respirar, mareo o dolor súbito de cabeza, molestia en el pecho, dolor, contracciones regulares (especialmente importante si aún no has alcanzado la semana 37) o sangrado vaginal.

Si sientes contracciones irregulares y has superado las 37 semanas, el ejercicio no sólo no está contraindicado, sino que puede ayudarte a suavizar las molestias. En caso de que tengas algún dispositivo con pulsómetro que pueda usarse en el agua, vigila que tu frecuencia cardiaca no supere los 140 latidos por minuto.

¿Y si rompo la bolsa estando en el agua? Es una de las principales dudas al final del embarazo. No sucede nada, probablemente en el momento no te enterarás, pero cuando salgas del agua sentirás que sale líquido de tu vagina de forma más o menos constante. Muchas mujeres rompen la bolsa fuera del agua y también tienen dudas sobre ello, pues no siempre se produce una pérdida evidente de líquido amniótico. Actúa igual que si la hubieras roto en cualquier otra situación, acude a urgencias para que te valoren.

¿No sabes nadar o te aburre?, ¿buscas algo más dinámico en grupo? Existen actividades complementarias o alternativas a la natación que reúnen todos sus beneficios, son las actividades de acondicionamiento acuático para embarazadas. Un ejemplo son las basadas en el método AIPAP, que ha demostrado que las embarazadas que lo practican aumentan la probabilidad de tener un parto eutócico o normal, disminuyendo las cesáreas. Estas actividades combinan ejercicios aeróbicos, de fuerza, de elasticidad y de coordinación respiratoria, siempre en zonas donde se hace pie y adaptándose a la capacidad física de cada mujer y sin que sea necesario saber nadar para practicarlas. Estas clases colectivas suelen estar impartidas por matronas que pueden resolver todas tus dudas de la gestación.

Tras el ejercicio, realiza estiramientos e hidrátate bien para recuperar el líquido perdido y evitar que la boca se quede seca. Esto podría facilitar la acumulación de placa bacterianaen tus dientes, favoreciendo las caries y la enfermedad de las encías. Prescinde por completo de bebidas energéticas en el embarazo, son más saludables el agua o las bebidas isotónicas con contenido reducido en azúcar. Lleva una dieta saludable y tras cualquier ingesta no olvides una correcta higiene: incluye en tu bolsa de deporte un cepillo de dientes y una pasta dental VITIS encías, la gama de VITIS específica para personas con encías delicadas, con predisposición a desarrollar gingivitis, como las embarazadas. Además, no olvides tu higiene interdental bien con el uso de seda o cinta dental, o cepillos interproximales. Una dieta adecuada y una óptima salud bucodental ayudarán a tu rendimiento y al bienestar de tu futuro bebé.