Dientes limpios, peques contentos

No hace mucho asistí a unas charlas de salud bucodental infantil impartidas por una odontopediatra que me causó muy buena impresión. Nos habló no solo de la formación de la dentición de leche, sino también de buenos hábitos de higiene oral, cómo limpiarlos, cuándo, por qué…

Mi hijo tiene 5 años y me di cuenta de que cuando comenzamos la aventura de los dientes, nosotros sabíamos poco o nada de lo que debíamos hacer (o dejar de hacer) para favorecer una buena salud bucal. Además, el peque nos lo puso fácil pues no tuvo los típicos problemas asociados a la salida de los dientes: dolor, babeo excesivo, irritabilidad, llanto, posibles enfermedades asociadas. En nuestro caso la dentición apareció sin excesivos problemas y muy pronto.

Antes del año de edad comenzamos a cepillarle los dientecitos que ya tenía con un cepillito de cerdas muy blandas pero sin pasta de dientes. Las únicas indicaciones que recibimos fueron del farmaceútico y de (san) Internet. A medida que fue aprendiendo a escupir –luego hemos sabido que esto es muy importante, en nuestro caso lo hicimos por pura lógica- comenzamos a utilizar pasta de dientes, indicada para menores de tres años.

Todo comenzó siendo un juego, primero papá o yo limpiábamos, al tiempo que cantábamos, bailábamos o hacíamos cualquier tontuna que provocara su risa para que no se agobiara con el cepillo. Después pasamos a la táctica imitación y aprovechamos el momento yo solito. Todos juntos en el baño (os aseguro que mi cuarto de baño no es muy grande) nos cepillábamos los dientes de modo muy exagerado y conseguíamos que el nene nos mirara estupefacto y siguiera nuestros pasos. Aún hoy le encanta que nos lavemos los dientes juntos, y sigue mirando atento nuestros movimientos, y por supuesto, imitándolos.

Cuando cumplió los tres años y su técnica de “escupitinajo” estaba perfeccionada comenzamos a usar un enjuague bucal fluorado. También hemos sabido después –gracias a esta estupenda charla a la que asistimos- que el flúor es muy importante para prevenir la- caries en los dientes de leche, pues favorece la creación de una película protectora que hace poco menos que las bacterias reboten y salgan despavoridas.

Lo del enjuague no fue fácil, lo confieso. Pero nada que un baile, o unas escenitas risueñas por parte de padre o madre no puedan conseguir. Os recomiendo, además, apelar al orgullo del niño de tres años: cómo se nota que ya eres mayor, qué bien te enjuagas. Mano de santo, asegurado.

Y con todo esto poco a poco los niños van viendo en el cepillado de dientes una rutina más de su día a día. Pero, ¡ojo! No nos pongamos serios, trascendentales o inmensamente pesados (es fácil hacerlo, lo sé). Apelemos a la táctica del juego y de las risas, usemos la táctica del payaso. ¡Es infalible!

Porque, aunque muchos penséis que las caries no existen en la edad infantil, ¡¡se dan!! Los dientes de leche también sufren caries, y aunque sean dientes que se van a caer, las caries siempre hay que tratarlas. Una buena higiene bucodental ayudará a que nuestros peques no tengan que pasar por el sillón del dentista antes de tiempo.

Y un apunte que yo desconocía, pero que ahora ya tengo anotado en mi agenda, pues nos tocará próximamente: a los seis años es conveniente hacer una revisión. A esa edad, aproximadamente, es cuando aparecen los últimos molares. Estos son ya definitivos, es decir, no son de leche. Los odontopediatras recomiendan el sellado de estas muelas. El sellado no es más que la aplicación de una película de flúor para evitar las caries. Las últimas muelas están colocadas de tal manera que a los pequeños les puede resultar difícil llegar hasta ellas con el cepillo, con lo que tienen más riesgo de padecer caries. Con este sellado se evitan los riesgos. Además, es un buen momento para comprobar cómo ha crecido la dentadura, si ya se han producido las primeras caídas de los de leche, ver cómo se desarrollan los definitivos.

Me parece fundamental conocer las recomendaciones de los odontopediatras en salud dental infantil. Si tenéis la oportunidad de asistir a charlas, o simplemente concertar una cita con un dentista especializado en niños ¡hacedlo! Os aclarará muchas dudas, os dará información valiosa y os ayudará a prevenir, que en este caso es la gran herramienta que tenemos los padres para favorecer un crecimiento saludable de los dientes de nuestros peques.