Cuándo cambiar tu cepillo de dientes

Todos hemos oído en alguna publicidad o por consejo del odontólogo que debemos cambiar el cepillo de dientes cada tres meses, sin embargo es un tema que a menudo descuidamos, sea por olvido, o por dar poca importancia a las razones que existen detrás de esa indicación.

Así que vamos a cubrir los puntos fundamentales acerca de cuándo y por qué es recomendable cambiar nuestro cepillo de dientes a tiempo.

Algunas personas pueden pensar que existe detrás de esta indicación una motivación comercial, y sin embargo, no es así. En la universidad, cuando estudié odontología, cursé una asignatura que se llama Materiales Dentales en la que nos explicaban todos los materiales que entran en contacto con las estructuras bucales, su biocompatibilidad, características fundamentales y más.

Algunas de las propiedades de las que nos hablaron respecto a los materiales son la fatiga y el estrés. Nos dieron el ejemplo de un avión, que podía estar construido perfectamente con materiales de calidad, y sin embargo, tras un determinado número de vuelos o kilómetros recorridos, tocaba cambiarle las piezas o retirarlo aunque se viera aparentemente perfecto.

Lo mismo ocurre en el campo de la salud bucal con los cepillos dentales y los chupetes que podamos dar a nuestros hijos en momentos puntuales.

Tras esta breve introducción, vamos al grano con los puntos fundamentales:

En teoría, debemos cambiar nuestro cepillo de dientes cada tres meses, o al primer signo de desgaste. Con “desgaste” queremos decir que los filamentos ya no se ven perfectamente alineados como cuando estaba nuevo el cepillo.

Si continuamos usando un cepillo desgastado, leve, moderada o gravemente, suceden varias cosas indeseables:

  1. La limpieza que logremos en los dientes aún con una buena técnica de cepillado no será igual de efectiva para desestructurar la placa dental ni retirar restos de alimentos. Como ejemplo tenemos lo que sucede al usar una escoba cuyos filamentos se hayan movido por desgaste: deja un caminito de polvo a medida que vayamos barriendo.
  2. El cepillado podría irritar los tejidos blandos, al igual que la permanencia de restos alimenticios y/o de placa dental en los dientes que pudieran aumentar la propensión a sufrir caries y enfermedad periodontal.
  3. Podrían quedar restos de bacterias y restos de alimentos atrapados entre los filamentos y éstos serán más difíciles de retirar al estar deformados, y no perfectamente paralelos, separados en penachos.

¡Pues ya lo sabes! Ahora a cambiar el cepillo de dientes y a disfrutar de una sonrisa radiante y sana.