¿Cómo saber si mi hijo necesita ortodoncia?

Hay varias cosas que podemos hacer como padres para estar pendientes de la salud bucal de nuestros hijos. Una de ellas es llevarlos regularmente al odontólogo desde que hace erupción el primer diente -lo cual ocurre en torno a los cinco a siete meses de edad. De esta manera, podremos aprender una técnica de cepillado adecuada, detectar precozmente algún problema -si surgiera- como por ejemplo una caries incipiente, o la necesidad de utilizar aparatos ortopédicos u ortodóncicos (también llamados brackets).

¿A qué edad sabré si mi hijo necesita brackets?

Aunque la edad ideal para iniciar un tratamiento de ortodoncia varía entre un paciente y otro, según su caso concreto, lo más recomendable es que en la consulta dental de los siete años conversemos sobre el tema con el odontopediatra, quien podrá orientarnos, y referirnos a consulta con un ortodoncista si lo considerara necesario.

¿Cuáles son las señales de que un niño necesita ortodoncia?

  • Succión digital (del dedo pulgar y/o otros dedos) prolongada.
  • Utilización de chupetes por tiempo prolongado -lo más recomendable es dejar de usarlo antes de los dieciocho meses de edad.
  • Uso prolongado del biberón. Se recomienda que los bebés mayores de un año aprendan a beber en vaso. Incluso los bebés prematuros que no logran tomar el pecho de sus madres son capaces de beber leche materna con un vasito, así que con un pequeño esfuerzo, se logra romper este hábito.
  • Respiración oral. Cuando un niño tiene problemas para respirar por la nariz y lo hace la mayoría del tiempo por la boca, ocurre una profundización del paladar y un estrechamiento del maxilar superior que a menudo requiere tratamiento ortodóncico.
  • Mordida cruzada, mordida abierta y falta de alineación visible de las líneas medias en los dientes de arriba y los de abajo.
  • Ausencia de algunos dientes permanentes.
  • Apiñamiento dental. Lo ideal es que los dientes estén alineados y con contactos correctos, no sólo por razones estéticas; los dientes apiñados tienden a retener más fácilmente alimentos, son más difíciles de limpiar, lo cual puede facilitar que ocurran caries.

Así que ya lo sabes: recuerda llevar a tu hijo al odontopediatra dos veces al año -o más, según te lo indique-, mantener una buena higiene y comentar la necesidad de un tratamiento de ortodoncia cuando esté cercano a cumplir los siete años.