Tu cepillo de dientes es tu mejor aliado: ¡cuídalo!

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La boca es una de las partes del cuerpo humano donde se pueden encontrar más bacterias y eso significa que tu cepillo de dientes está diariamente expuesto a ellas. Sin los cuidados adecuados, estas bacterias pueden pasar al cepillo y reproducirse, transformando tu instrumento de limpieza en un foco de potenciales infecciones.

El entorno natural del cepillo de dientes es el cuarto de baño, el lugar de la casa donde se tienden a acumularás gérmenes, por lo que cuidarlo, limpiarlo y almacenarlo de forma adecuada será la mejor garantía para asegurarte de que cumple su función y cuida de tu higiene bucodental a cada cepillado. 

Consejos para cuidar de tu cepillo de dientes 

Antes de cepillarte los dientes 

  • No compartas tu cepillo de dientes con nadie, tampoco con tu pareja.
  • Si tu cepillo presenta las puntas dobladas o hace tres meses que lo usas, cámbialo.
  • Puedes enjuagarlo con un colutorio con antiséptico como VITIS xtra forte  o VITIS encías antes del cepillado: así te asegurarás de que tu cepillo está en las mejores condiciones para limpiar tu boca. 

Después del cepillado: limpieza y almacenaje

  • Cuando hayas terminado de lavarte los dientes, enjuaga el cepillo con abundante agua potable para asegurarte que no quedan restos de comida o pasta entre sus filamentos.
  • Sacúdelo enérgicamente para eliminar el exceso de agua y déjalo secar en posición vertical.
  • Si compartes espacio de almacenaje con otros cepillos, asegúrate de que sus filamentos no se tocan entre sí. 
  • Un capuchón protector adecuado, con orificios que permitan la ventilación y el secado correcto del cabezal como los de los cepillos VITIS también mantendrá protegido tu cepillo del polvo y del contacto con bacterias ambientales, especialmente cuando vayas de viaje.  
  • No limpies con detergentes tu cepillo: si, puntualmente, necesitas desinfectarlo, utiliza productos específicos para cepillos de dientes.
  • Cambia de cepillo regularmente cada tres meses o antes si observas desgaste en los filamentos o has pasado un resfriado o cualquier enfermedad infecciosa.