Casa de botellas

Hay veces en que devolver una sonrisa a la boca de cualquier persona es mucho más fácil de lo que creemos. No es necesario contar con una gran infraestructura ni con una gran cantidad de dinero, tampoco con una gran cantidad de colaboradores.

A veces, las soluciones están mucho más cerca de lo que creemos y se encuentran camufladas entre los objetos cotidianos que pasan ante nuestros ojos día a día.  A veces incluso se esconden entre las contradicciones más llamativas, dejándonos boquiabiertos: en África, un país con un grave problema de escasez de agua potable, puedes encontrar una gran cantidad de botellas de plástico por cualquier calle de cualquier ciudad.

¿Y qué podemos hacer con toda esa cantidad de residuos inútiles que abarrotan ese paisaje urbano? Pues esto fue lo que se preguntaron los miembros de la Asociación de Desarrollo de Energías Renovables (DARE), una organización no gubernamental con sede en Nigeria.

La solución que encontraron fue simple, fácil de aplicar y muy práctica: ante la alarmante escasez de viviendas decidieron recolectar cientos de botellas de plástico para construir una casa totalmente resistente a los terremotos, fuego, balas…

La estructura está formada por una red en cadena de botellas rellenas de arena que están unidas entre sí y colocadas estratégicamente. Al plástico hay que sumarle una combinación de barro y cemento que compactaba las botellas y generaba la estructura definitiva.

Además, gracias al ingenio de los constructores y a los diferentes colores de los fondos de las botellas, la casa cuenta con una divertida y colorida fachada.

Llegados a este punto, la idea de DARE es aplicar este nuevo modelo de vivienda y de estructura a futuros proyectos, contando, entre otros, con el apoyo de la ONG África Community Trust, con sede en Londres.

De cara al futuro, esta será una gran fórmula para, además de facilitar el acceso a una vivienda a tantas familias africanas, realizar una limpieza a fondo del entorno urbano de los lugares más desfavorecidos del continente.

Ahora cada vez que veas una botella no abras la boca para refrescarte, sonríe.