Un carnaval lleno de sonrisas

Una de las fechas más divertidas del año está a punto de llegar y es el momento de empezar a preparar nuestros disfraces y, sobre todo, los de nuestros peques.

A veces nuestro día a día no nos permite tener suficiente tiempo para hacer cosas demasiado complicadas, pero aquí vamos a ver 5 disfraces sencillos que conseguirán que los peques vivan un carnaval de cuento.

El doctor Frankenstein

Necesitamos una caja de cartón, dos cajas de zapatos, pintura verde y marrón, fieltro negro y dos tapones de botella.

La caja grande será la cabeza. La recortamos, la pintamos de verde y sobre ella pegamos tiras de fieltro (simulando las cejas y el pelo) y los tapones de botella (orejas). Para acabar convertiremos las cajas de zapatos en los zapatos del disfraz y también les pegaremos tiras de fieltro para imitar los cordones. Ahora solo falta escoger la camiseta y el pantalón que más os guste y ¡listo!

Los colmillos de Drácula

El pelo engominado, una camisa blanca y unos pantalones negros son fundamentales. A eso podemos sumarle una capa hecha con un trozo de tela negra grande que tengamos por casa.

Con un poco de maquillaje haremos que la piel de nuestros peques parezca mucho más pálida y, como no, alrededor de la boca pintaremos unas gotitas de sangre. Y para terminar, no pueden faltar unos buenos colmillos, disponibles en cualquier tienda de artículos de broma o de disfraces.

El payaso sonriente

Con una cartulina haremos un cono, que será el gorro de nuestro pequeño payaso. A continuación crearemos unos pompones de lana que colocaremos en línea unos debajo de otros: 2 en el gorro y 3 en la camiseta. Lo ideal es que tanto la camiseta como el pantalón sean de colores llamativos.

Para darle el toque final, pintamos unos coloretes y una nariz bien roja y… ¡nuestro pequeño payaso está preparado para despertar miles de carcajadas!

Ahora solo queda ponerse manos a la obra. Eso sí, no perdáis la ocasión de recordarles a vuestros peques que para llenar el carnaval de sonrisas la mejor manera es cepillarse los dientes 2 minutos 3 veces al día. ¡A disfrutar!