Bocas de fresa, bocas cuidadas

Para nuestra salud bucodental, los alimentos y bebidas se dividen en los que son buenos, los que “ni fu ni fa” y los que no ayudan en absoluto, sino que más bien perjudican. El café o el tabaco, por ejemplo, manchan nuestros dientes y hacen que pierdan su blanco natural. Por el contrario, las fresas pueden ayudarnos a mantener una correcta higiene bucodental y a que nuestro esmalte dental se fortalezca. Vamos por partes.

Las fresas contienen fructosa, que aporta azúcares de forma natural a nuestro organismo, y son fuente de xylitol, un polialcohol que impide el crecimiento de las bacterias que habitan en nuestra boca. En caso de no contar con el xylitol, estas bacterias harían aumentar nuestra placa dental.

En contra de lo que mucha gente piensa, las fresas no blanquean nuestros dientes, sino que ayudan a fortalecer el esmalte dental, lo que propicia que se mantenga más “limpio”. Esto se produce gracias a las propiedades del xylitol, que frena la desmineralización que se produce al disminuir el pH de la boca y ayuda a remineralizar los dientes. De esta forma nuestra boca está reforzada a la hora de enfrentarnos a las caries. Además, el xylitol de las fresas también estimula la circulación de la sangre en las encías.

Y las fresas todavía aportan más beneficios para la salud bucodental: su alto contenido de antioxidantes nos ayuda a prevenir el envejecimiento de nuestra boca, dientes y encías.

Así que ya sabéis, no dejéis de comer fresas, ¡vuestros dientes os lo agradecerán!