ENFERMEDADES SISTÉMICAS QUE PUEDEN PRODUCIR HALITOSIS

Halitosis

La mayoría de casos de halitosis o mal aliento están causados por factores originados en la propia boca. La causa principal es la acumulación de bacterias en la lengua y/o en las encías (donde se acumulan aquellas bacterias que producen gingivitis y periodontitis). Otras de las causas que pueden influir en la halitosis son, hábitos de consumo – cebolla, ajo, tabaco, alcohol o café -, mala higiene bucal, mala higiene de dispositivos removibles como ortodoncias o dentaduras postizas, boca seca o xerostomía – que, a su vez, puede estar ocasionada por otra complicación o proceso médico -. Otra causa común son las infecciones del tracto respiratorio (de garganta, nariz o pulmones) y los problemas gastrointestinales.

Enfermedades sistémicas

Sin embargo, la halitosis también puede estar causada por enfermedades sistémicas. Las más comunes son:

  • Diabetes Mellitus. La cetoacidosis propia de la diabetes se produce cuando el cuerpo extrae la energía de las grasas en lugar de extraerla de la glucosa, por no estar disponible, liberando cuerpos cetónicos en la sangre. Si no está debidamente controlada, la acumulación de cetonas que se liberan a través de la respiración pueden causar halitosis con un olor muy característico.Además, una diabetes mal controlada también presenta niveles altos de glucosa en la sangre y la saliva, lo que altera la composición de la placa bacteriana. Esta proliferación y modificación de placa bacteriana también puede incrementar el mal aliento.
  • Insuficiencia renal crónica. Hay una relación muy estrecha entre la salud bucodental y esta enfermedad. El 90% de los pacientes con insuficiencia renal crónica tienen síntomas bucales como la halitosis. Si esta enfermedad no está correctamente tratada, pueden incrementarse los niveles de ácido úrico en sangre y aumentar la exhalación de compuestos volátiles malolientes.
  • Enfermedades hepáticas. En pacientes con trastornos e insuficiencias de hígado, como resultado de la eliminación de determinados componentes, se pueden producir gases malolientes, como compuestos volátiles sulfurados, que pasan al torrente sanguíneo, llegan hasta los pulmones y se extraen a través de la respiración produciendo el mal olor.
  • Enfermedades congénitas del metabolismo. La más común de ellas es la trimetilaminuria, también conocida como el síndrome del olor a pescado. Si se sufre esta afección, el hígado es incapaz de procesar y eliminar la trimetilamina por falta de una enzima hepática. Como consecuencia, ésta se acumula en el torrente sanguíneo y es liberada por el sistema respiratorio.

Para acabar con el mal aliento, la clave es determinar su causa. Por otro lado, la halitosis puede estar indicando la presencia de otras enfermedades que necesitan ser tratadas. Por ambos motivos, es importante acudir a la su consulta médica y odontológica si se sufre este trastorno.
Lee en nuestro blog qué pautas de higiene y hábitos seguir para prevenir la aparición de halitosis.