Bruxismo Infantil: Causas, Síntomas y Tratamientos

Bruxismo Infantil

El bruxismo es un trastorno en el que la mandíbula realiza movimientos no funcionales durante el día y/o la noche de forma involuntaria. En estos movimientos siempre están involucrados los dientes, que al ponerse en contacto los unos con los otros producen un apretamiento o rechinamiento característicos.

Las causas

El bruxismo está asociado a factores psicológicos como la tensión emocional, la ansiedad y el estrés. ¿Niños estresados? Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) alrededor de un 30% de los niños españoles se sienten “agobiados” o estresados y este porcentaje supera el 50% a partir de los 13 años. En ocasiones, el exceso de actividades extra escolares, unidas a la ya de por sí larga jornada escolar, así como otros factores propios de la edad y un nivel de exigencia demasiado elevado por parte de algunos padres da lugar a estas elevadisimas cifras de estrés infantil y juvenil.

Clásicamente se dio importancia a otros factores en la aparición del bruxismo como los odontológicos (mala oclusión, mal encaje de los dientes) pero en la actualidad estas teorías han quedado reemplazadas por la del estrés, como comentábamos, o por la del sueño. Para algunos expertos el bruxismo nocturno, está considerado una parasomnia (evento no voluntario que ocurre cuando estamos dormidos) pero una vez más motivada por el estrés emocional. Los estudios relacionan algunas parasomnias con otras como el sonambulismo o los terrores nocturnos así que si tu hijo sufre alguna es más probable que sufra también bruxismo.

Los síntomas

Los síntomas característicos del bruxismo son el apretamiento, rechinamiento, golpeo intermitente (chasquidos) de los dientes durante el día y/o la noche.

El bruxismo infantil suele aparecer, sobre todo, en niños que tienen entre seis y diez años, justo cuando se están cayendo los primeros dientes de leche. En este momento el esmalte de la dentición temporal contiene una menor proporción de sales minerales y es más poroso lo que provoca que el desgaste que se observa en caso de bruxismo sea rápido y agresivo. Esto sin duda es un signo de alarma que nos alerta sobre que el niño sufre esta patología.

Otro indicador es el dolor de mandíbula y su inflamación, provocada por los movimientos involuntarios que realiza el niño con los dientes. Esto puede afectar en sus hábitos alimenticios, que se niegue a comer o a masticar correctamente, o a realizar otras actividades como cepillarse los dientes ya que le resulta doloroso.

El Tratamiento

Debido al origen psicológico del bruxismo hay que prestar especial atención a la salud emocional del niño y consultar con un especialista si se requiere ya que su salud mental es garantía de salud física.

Se recomienda disminuir la actividad física del niño drásticamente antes de ir a la cama, un baño caliente, una charla tranquila en la habitación, algo de lectura…y sobretodo nada de televisión, tablets o videojuegos. También debéis tratar de evitar que realice otras conductas parafuncionales, como morderse las uñas o el pelo, morder lápices u otros objetos. Si el especialista lo considera, pueden utilizarse medicaciones ansiolíticas en bajas dosis para disminuir el estrés.

Al menor indicio o síntoma es recomendable hay que llevar al niño a la consulta del odontopediatra y, aunque no haya sospecha, es muy importante una revisión anual como mínimo. El odontólogo disminuirá los efectos lesivos del bruxismo en dentición mixta con férulas de goma blanda o con el uso de una férula acrílica dura que ajuste en los dientes del maxilar superior, dependiendo de cada caso.

Fuentes:

http://www.odontologiapediatrica.com/documentos/revistas/articulos/39_9–VALLEJO.pdf

http://www.who.int/features/factfiles/es/