¿Así suena mi voz? ¡No me gusta!

¿Te ha pasado alguna vez que al escuchar una grabación de tu voz no consigues reconocerte? Tranquilo, es algo totalmente normal que al escuchar nuestra voz grabada tengamos la sensación de que algo falla y no nos guste lo que oímos.

Esta sensación no la provocan defectos del micrófono ni de los altavoces, sino que se debe a la forma en que nosotros percibimos los sonidos.

El sonido llega a nuestro oído, se conduce por el canal auditivo externo, cruza el tímpano y el oído medio y finalmente llega a la cóclea (una espiral llena de líquido que se encuentra en el oído interno).

Sin embargo, la voz que oímos al hablar es el resultado de la combinación de dos percepciones del sonido: la que acabamos de explicar y la transmisión interna. Es decir, el sonido que emitimos se transmite por nuestros huesos a través de los tejidos de la cabeza y llega directamente a la cóclea.

Esta mecánica refuerza las vibraciones de frecuencia más baja y, por lo tanto, provoca que oigamos nuestra voz con un tono más grave. Al escucharnos a través de los altavoces, la transmisión interna desaparece y, por lo tanto, oímos nuestra voz con un tono más alto.

¿Tenéis ganas de hacer un experimento? Tapaos los oídos y hablad. Ahora vuestra voz suena más grave, ¿verdad? Esto pasa porque solamente oímos el sonido transmitido internamente.