Alcohol y tabaco en el embarazo

Más allá de la gestación, influencia del alcohol y el tabaco en la fertilidad, la lactancia y la menopausia

El tabaco puede producir trastornos de la menstruación, tensión premenstrual y menstruación dolorosa; si se combina con anticonceptivos hormonales aumenta el riesgo cardiovascular. Compromete la fertilidad, las fumadoras multiplican por tres la probabilidad de tardar más de un año en lograr un embarazo. Durante la crianza, aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. Además, hace que se pueda adelantar la menopausia 2-3 años aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas.

El 76,9% de las madres no fumadoras amamanta a su hijo; solo el 57,1% de las fumadoras opta por la leche materna. En la leche de mujeres fumadoras hay mayores niveles de tóxicos y menores niveles de proteínas, vitaminas A, C y E y otros antioxidantes. Fumar puede producir disminución de la producción de leche. Hay mayor riesgo de obesidad y menor talla en lactantes amamantados por madres fumadoras. Las fumadoras abandonan antes la lactancia, pero todos los riesgos descritos son mayores si se opta por la leche artificial, por lo que pese a ser fumadora sigue siendo más beneficiosa la lactancia materna que la artificial. Se considera el tabaco como bastante seguro en la lactancia materna, de riesgo leve o poco probable.

El alcohol también puede alterar la menstruación y disminuir la fertilidad. Está catalogado como riesgo alto para la lactancia materna, es aconsejable evitarlo por completo o realizar un consumo muy ocasional y esperar a metabolizarlo hasta la siguiente toma (hasta entonces se le puede dar al bebé leche previamente extraída y conservada y durante la espera puede extraerse leche para evitar molestias, pero esa hay que tirarla). El tiempo de espera depende del peso materno y de la cantidad de alcohol ingerida; una mujer de 60 kilos debe esperar hasta la siguiente toma 2 horas y media por un vaso de vino o un tercio de cerveza (la cerveza sin alcohol y la 0,0 pueden tomarse durante la lactancia). Si no se toman estas precauciones pueden aparecer en el lactante sedación, irritabilidad, retraso psicomotor y convulsiones. El consumo de alcohol reduce la producción de leche entre un 10 y un 25%.

El alcohol en el embarazo

Según los estudios consultados, del 16 al 56% de las embarazadas ha consumido alcohol de manera puntual o habitual durante el embarazo. No existe ningún nivel de consumo seguro, no existen estudios que avalen que una pequeña ingesta esporádica esté exenta de riesgo. Beber alcohol en el embarazo es la primera causa no genética de retraso mental, puede provocar malformaciones faciales, cardíacas, renales, digestivas, morfológicas en las extremidades, alteraciones psicomotoras y conductuales, retraso del crecimiento y el desarrollo, hiperactividad, dificultad en el aprendizaje y la coordinación. Cuando hay consumo crónico, el bebé puede desarrollar el síndrome alcohólico fetal (SAF), caracterizado por malformaciones, alteraciones neurológicas y retraso del crecimiento.

El tabaco en el embarazo

El 30,31% de las embarazadas fuman, y únicamente abandona el tabaquismo durante la gestación el 25% de las fumadoras y sólo un 3% lo hace durante la búsqueda del embarazo. La combustión de un cigarrillo produce más de 4.000 sustancias, muchas de ellas tóxicas y más de 40 cancerígenas. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos de la placenta y el monóxido de carbono disminuye el aporte de oxígeno al feto. El tabaco afecta negativamente a la gestación produciendo mayor número de embarazos ectópicos, abortos y partos prematuros, alteraciones placentarias (desprendimiento prematuro y placenta previa), preeclampsia, retraso del crecimiento fetal y anomalías congénitas vasculares, digestivas e inmunitarias fetales. Los hijos de madres que han fumado durante el embarazo tienen mayor riesgo de alteraciones del comportamiento durante la infancia, dificultades en el aprendizaje, problemas respiratorios y de oído y mayor riesgo de desarrollar una dependencia de la nicotina en la edad adulta.

Alteraciones en la salud bucodental a causa del tabaco y el alcohol: relación con la gestación y hábitos de higiene saludables

El tabaco y el alcohol afectan directamente a la salud bucodental, ambos disminuyen la respuesta inmunitaria de quien los consume, haciendo a estas personas más propensas a las infecciones. El tabaco altera la capacidad de cicatrización de las heridas de la boca y los microorganismos de la flora habitual de la boca. Esto puede producir desde mal aliento hasta patologías como las caries, gingivitis u otras enfermedades periodontales y la pérdida de algún diente. Se ha confirmado la relación entre el tabaquismo y el aumento del riesgo de desarrollo de cáncer oral. Tu matrona, tu higienista y tu dentista pueden ofrecerte ayuda para abandonar el tabaco y mejorar tu salud y la de tu bebé. Es importante que acudas a todas las revisiones que te aconseje tu dentista y te realices las higienes profesionales necesarias, totalmente compatibles con el embarazo. El consumo crónico de alcohol también se relaciona con la pérdida de dientes, con la erosión dental y con la gingivitis. Dado que el embarazo ya de por sí es una etapa delicada para las encías, aquí deberás centrar tus cuidados escogiendo una línea de productos específica: cepilla los dientes al menos dos  veces al día o después de cada comida con el cepillo de dientes y la pasta dentífrica VITIS encías. Previene todas estas alteraciones optimizando tu higiene bucodental con el uso de una seda o cinta dental y el colutorio VITIS encías, al menos 2 veces al día. Lograrás reducir el sangrado y la inflamación gingival y el efecto antiséptico te ayudará a controlar la placa o biofilm bucal para prevenir el desarrollo y progresión de infecciones bucales.

 

Fuentes:

– Asociación española contra el cáncer (AECC).

www.e-lactancia.org.

– Asociación española de pediatría (Aeped).

– Ministerio de Sanidad.

– M.L. Martínez-Frías, E. Rodríguez-Pinilla, E. Bermejo. Tobacco smoking during pregnancy in Spain: an analysis according to years, autonomous communities and mother characteristics. Med Clinic, 2005; 124 (03).

– M.R. Rozas, J. Costa, L. Francés, A. Paulí, C. León, M. Baila, F. Rueda. Changes in tobacco consumption during pregnancy and the postpartum period. Matronas Prof. 2008; 9 (3): 13-20.

– M.L. Martínez-Frías, E. Bermejo, E. Rodríguez-Pinilla. Analysis of temporal evolution in alcohol consumption during pregnancy in the Spanish autonomic communities. Med Clinic, 2003;120 (14).

– J.A. Pérez López. Tabaco, alcohol y embarazo en Atención Primaria. Medicina integral, 2000;36 (9).

– A. Martínez Castillo. Alcohol and pregnancy: nursing intervention in primary attention. Enferm. glob. 2011;10 (21).